
Al ritmo de "Gimme da power" de los Molotovs en mi mente; matizado de las campañas precidenciales y los grandes malls del DF; casi cuando estaba perdiendo la fe de buen cine mexicano este año y justo después de llorar y reir con la nonna, las luces del cine se apagan, los tediosos comerciales terminana y el requiem por una de las mejores películas nacional en lo que va de la década comienza. Estoy viendo "La zona", de Rodrigo Plá.
¿A quién protegen los altos muros de los fraccionamientos residenciales de lugares como la Condesa, Lomas Verdes o, más local, Vista Hermosa y Tabachines? ¿A la gente "pipiris nice" de la chusma o a la chusma de los nice? Este cuestionamiento rige la ópera prima de Plá, con un magnífico guión del mismo director y de Laura Santullo, basado en un cuento de esta última.
Desde el primer encuadre, la cinta ganadora del León en el Festival de Venecia 2007 parece que nos invita a un recorrido totalmente ajeno y diferente al que estamos acostumbrados con las cintas de género en nuestro país. Se trata a la vez de un thiller urbano que pone en la superficie el clasisimo y la exclusión que se vive en este México de justicia, unido y solidario. No se rían.
La Zona es un fraccionamiento de super lujo protegido con la más alta tecnología y sofisticados sistemas de seguridad. Afuera, todo es guerra, golpizas, pobreza y hambruna, mientras que dentro de los muros, todo transcurre como típico comercial de "Viva la familia" edición Master Card. Jóvenes poperos, coches del año, csonas enormes y solitarias, fotografía de colección y gente "bien nacida" son los elementos que conforman esta zona de confort.
El detonante de la historia, es el momento en que tres jovencillos delincuentes (algunos "Olvidados") logran brincarse los muros de La zona, robando y matando a una de sus residentes. Al verse inmersos en una situación problemática como esta, los habitantes del fraccionamiento deciden hacerse justicia por su propia mano, aunque pierdan su humanidad en el transcurso.
Muertes, villanos y héroes desiguales y tambalentes, y una constante tensión en la narrativa hacen que este thriller este a la altura de La Aldea (Shyamalan, 2004) o un Ángel exterminador (Buñuel, 1962).
Con un reparto coral que nos hacen más creíble lo increíble (Blanca Guerra, Daniel Giménez Cacho, Marina de Tavira, Carlos Bardem y Mariverl Verdú), La Zona es lo que El violín fue en 2007.
Un vivo ejemplo de que los cineastas mexicanos se estan atreviendo a contar con eficacia las realidades poco amables del país, viéndolas con suspenso y acción contenida, algo que no sucedía antes. De igual forma, invita a la reflexión incómoda, a los temas importantes, a dejar con dudas y debates al espectador una vez finalizada la proyección.
La zona se levanta como una de las propuestas más valiosas de este año en materia de cine local. Por eso, cuando decidan que película ver esta semana, decidanse por un buen filme de suspenso que los mandendrá en una zona de confort pocas veces vista, en lugar de gastar por ver a mamuts amaestrados y cavernícolas gringuísimos.
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