
Contrario al escéptico pensamiento de miles de treekies alrededor del mundo (y de cinéfilos o cineastas, o amantes del cine, o como quieran decirle), J.J. Abrahams, la mente maestra detrás de “Lost”, supo configurar a la perfección los engranajes de la nostalgia con los avatares de la era digital, los alcances de la creatividad al servicio de una nueva generación.
Con ínfimos datos respecto a la producción y un hermetismo a prueba de tabloides, el maestro Abrahams se embarcó en una tarea que parecía titánica a la par que imposible: revitalizar y modernizar el mito cinematográfico de “Star Trek”. El resultado, para el 90 por ciento de la gente fue por demás, satisfactorio.
Tomando la nueva costumbre de realizar “precuelas” J.J. le grita a George Lucas un sonoro “quítate que ahí te voy” y moldea a su gusto una mitología por muchos conocidas, le da su toque especial y enamora a las nuevas generaciones, tal y como el Batman de Chris Nolan hace algunos años. La cinta relata las aventuras de un grupo de jovenes cadetes espaciales que años después se convertirá en la icónica tripulación de la nave U.S.S. Enterprise: el doctor Leonard McCoy, el piloto Hikaru Sulu, el ingeniero Montgomery “Scotty” Scott, la oficial de comunicaciones Nyota Uhura, el navegante Pavel Chekov, el capitán de la nave James Tiberius Kirk y el oficial científico Spock.
Quizás para muchos estos nombres resulten desconocidos, ajenos, extraños, pero para una enorme legión de fanáticos alrededor del mundo son como los nombres de sus familiares y mejores amigos. Esta razón es la razón del éxito de la nueva cinta, que hace una especie de reboot con miras a una nueva saga, con actores jóvenes, efectos especiales de primer nivel y guiones sólidos.
Justamente los elementos que hacen de esta entrega (la 11va película de la saga), una delicia para chicos y grandes. Su problema es que no deja de ser compara con Star Wars. Y me refiero a la trilogía moderna (y por momentos vacía) de George Lucas, cuando pocos saben que Star Trek se transmitió en televisión varios años antes de que Luke Skywalker naciera.
El resultado general de esta cinta no dejo a nadie con mal sabor de boca, si no al contrario, con ganas de más. Su mayor gancho, dicho sea de paso, es la nostalgia misma, que se deja ver con sorpresas como la inclusión del mismísimo Leonard Nimoy en el reparto como un Spock viejo, la música original d ela serie o el característico saludo Vulcano. Veredicto: la segunda mejor cinta del verano hasta el momento, justo después de, claro está, “Up”.
El salto de ciencia ficción que hay que dar para el próximo Blockbuster es mínimo en cuanto a factor memoria-nostalgia, pero enorme en cuanto a efectos y explosiones. Es precisamente esta última palabra la que define la torcida forma de ver al cine que tiene el infame Michael Bay. Este director, si se le puede nombrar así, ha sido vapuleado a lo largo de su carrera por crítico y audiencia, más no por la taquilla, debido a su cine vacío, sin cerebro y cargado de balazos y mujeres en bikini. Sin embargo, como varios de sus contemporáneos como McG, Stephen Sommers y Brett Ranner, cree saber lo que entretenimiento significa. Y no lo hace tan mal.
Su último desquicio visual es la segunda parte de “Tranformers”, esa cinta que maravillo al público hace unos años con sus efectos de sonido excelentes y su saturada maquinaria. Pues bien, esta ocasión, esta nueva aventura se resume en el comentado dictamen que ofrece Megan Fox (sin palabras) acerca de la peli en cuestión: “no le busquen mucho. Para disfrutar la película, vayan, véanla pero desconecten su cerebro. No hay más”. Efectivamente, es la mejor forma de recomendar esta cinta.
Lo anterior, enmarcado en una historia típica de héroe-gringo-salva-al-mundo-de-su-fin, pero marca Bay, por lo que el resultado es una cinta estresante por sus secuencias de acción (una tras otra y sin parar), muy divertida y dominguera y con un atractivo visual muy peculiar. Obviamente, hablamos de los robots. Al final, el mejor acompañante a esta aventura es una cubeta de palomitas, un refresco gigante y el respectivo enchufe de los sesos olvidado en casa. Más, no se puede pedir.
Lo que nos lleva a otra narración fantástica, esta vez animada y en tercera dimensión, con personajes igual de conocidos por la audiencia y las taquillas mundiales. Mientras que los cadetes espaciales y los robots extraterrestres maravillan con sus efectos, aquí, un perezoso, una pareja de mamuts, un tigre dientes de sable y una ardilla prehistórica dan una lección sobre la familia y la amistad, la importancia de estar con los seres queridos.
En este apartado, la tercera cinta recomendada d ela temporada llega de la mano de la animación: “La era de hielo 3” es al cinta ideal para olvidarse de los problemas de fuera y enfocarse en la risa, sin lugar a dudas, el mejor alimento para el lama y remedio para infinidad de males.
La aventura del extraño grupo se transporta a un mundo subterráneo en donde los dinosaurios son amos y señores de la tierra, sin saber siquiera que están vigilados por largas capas de hielo y nieve. La acción explota cuando Sid, el perezoso busca desesperadamente formar una familia, cuando ni siquiera se da cuenta que frente a sus narices se encuentra precisamente ese cariño anhelado. En resumen,
buenos valores, increíble animación (superior a muchas otras cintas del género) y gags disfrutables contra otros sosos y unos más de antología. Al final, una buena opción que puede verse hasta dos veces seguidas.
Sin más, veremos como finaliza esta temporada veraniega en el cine. Mientras, yo quisiera dedicar este espacio a una persona maravillosa, una mujer increíble, la cual espero que se recupere lo más pronto posible de salud y que sobretodo, Dios la bendiga con todas sus fuerzas. Doña Susy, la quiero mucho. Hasta luego y feliz semana.
Trailer de 'Ice Age 3: Dawn of the dinosaurs':








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