
La historia del cine porno es tan antigua como la del cine mismo; quizás por ello se haga tan difícil resumirla en pocas palabras y abarcar todos los países dónde esté género ha provocado y exitado a las masas. Definamos primero lo que pornografía signifíca: proviene del griego "porne", prostituta y "grafía", descripción, es decir, "descripción de una prostituta".
A pesar de ser una palabra por demás antigua, nunca se utilizó como tal sino hasta hace unas décadas, entendiendo su significado como un compendio de materiales, imágenes o reproducciones del acto sexual con el fin de provocar la exitación en los receptores.
Curiosamente, en la actualidad, muchos pensadores consideran a la pornografía como una nueva forma de arte, que tiene como meta mostrar la belleza de la sexualidad humana. Los que sostienen esta postura, señalan que muchas formas de arte en un principio fueron menospreciadas e incomprendidas, como las obras de arte de Van Gogh, Picasso o Basquiat.

Por lo general expresan que el mundo cambia constantemente, cambian sus intereses y cambia el arte. La pornografía se ha manifestado a lo largo de la historia a través de tres medios: la literatura, la fotografía y el cine, aunque también se puede expresar a través de otros espacios, como el cómic, la pintura y la escultura.
El cine porno, tal como lo conocemos hoy en día, nació con el surgimiento de la fotografía. Años antes de que los Lumiére inventaran el cinematógrafo, Daguerre inventaba el daguerrotipo, haciendo las primeras fotos de desnudos y de parejas en el momento del coito. Incluso, existe una fotografía en Gran Bretaña que data del año 1981 y que muestra a una mujer realizando sexo oral a un hombre, en lo que sería la primera muestra de libertad artística más allá de un simple erotismo. La llegada del séptimo arte, amplió aún más las producciones de pornografía, sobre todo después de la Primera Guerra Mundial.

Los salónes de burlesque, la apertura de países como Holanda y Cánada a los temas sexuales, los primeros esbozos de la ropa interior "provocativa", el cinematógrafo y la postguerra, comenzaron a develar lo que en los años sesenta se conocería como la "revolución sexual". Estados Unidos y Europa comenzaban a experimentar con el celuloide los primeros coitos, felaciones y perversiones sexuales que las imágenes en movimiento podían captar.
Hablar de pornografía, es relatar constantemente su relación con la censura. Mientras organizaciones religiosas, autoridades civiles y ciudadanos "de golpe de pecho" se sintieron con el derecho de etiquetar, mitificar y prohibir lo que el resto de las personas podía o no ver proyectado en las pantallas, nuestros abuelos y padres tenían que conformarse con la típica escena romántica, dónde la pantalla se oscurecía o cortaba la escena cuando los enamorados estaban a punto de darse un beso.

Por fortuna, no todos se sometieron al régimen de censura tan ridículo que imperaba en esos tiempos. Un considerable número de almas caritativas se dedicaban a alimentar el morbo del público por ver películas con sexo explícito. Así, el género se instauró con cortometrajes silentes, que se disfrazaban como películas de arte y que se exhibían en cineclubs llamados "stags".
Fue la instauración casi clandestina de estos stags, lo que provocó que México, hambriento de la nueva tecnología y los alcances de la imaginación en plena época postrevolucionaria, sea considerado como el precursor de la pornografía en latinoamérica. El fin de los primeros cortos pornos mexicanos, era el de ofender e irritar a la Iglesia Católica, institución asociada con la clase terrateniente y pudiente a la que algunos grupos revolucionarios combatían en esa época.

Cortometrajes como "Sueños de opio", donde un adicto a la sustancia tiene un surrealista encuentro con la aparición de varias concubinas que satisfacen sus más torcidas perversiones, son el vivo ejemplo de las transgresiones artísticas que el mexicano imponía a la industria cinematográfica mundial.
"Los sueños de Fray Vergazo" es un vivo ejemplo de lo que décadas después sería el lineamiento y biblia de los pornógrafos: close ups, encuadres fijos, tomas cenitales, sobreactuaciones y extrema iluminación. "Amor árabe" y "Mamaita" son un compendio de actos que fueron consideradas como apócrifos en México durante años, presentando en primer plano escenas de lesbianismo, tríos sexuales, eyaculaciones, lluvias doradas y escenas de violaciones entre personas del clero y el pueblo.

El enojo de la Iglesia y del gobierno no se hizo esperar, destinando a las producciones pornográficas a mostrarse en festivales europeos, funciones clandestinas o simplemente, dándolas por perdidas en el país de "no pasa nada".
En los Estados Unidos, la revolución sexual de los años sesenta permitió que casi todos los temas de sexualidad se trataran más abiertamente. En la década de los 70´s, se realizaron una serie de películas que ayudarían a quitar los dogmas que la pornografía cargaba desde sus origenes: entre ellas, la película más taquillera de todos los tiempos a nivel mundial, Garganta Profunda (Deep Throat), iniciando un culto a la actriz Linda Lovelace y comenzando con la producción masiva de materiales de este tipo.

En la década de 1980, con la llegada del video, millones de personas en todo el mundo pudieron ver películas softcore y hardcore en la privacidad de sus hogares. Las estrellas pornográficas como Cicciolina, Rocco Siffredi, Silvia Kristel o el latino Nacho Vidal se hicieron populares y ampliamente conocidas.
Finalmente, con el surgimiento de internet, la industria porno ha alcanzado una expansión aún mucho mayor. México sigue rompiendo fronteras, ya que después de España y Brasil, es el país de habla hispana que más produce material pornográfico a nivel mundial. Así que, citando al Marqués de Sade, "respetemos eternamente el vicio y no combatamos sino la virtud." Punto.

Trailer de 'Inside Deep Throath', +Plus a Diesel 'Porno' Spot:
A pesar de ser una palabra por demás antigua, nunca se utilizó como tal sino hasta hace unas décadas, entendiendo su significado como un compendio de materiales, imágenes o reproducciones del acto sexual con el fin de provocar la exitación en los receptores.
Curiosamente, en la actualidad, muchos pensadores consideran a la pornografía como una nueva forma de arte, que tiene como meta mostrar la belleza de la sexualidad humana. Los que sostienen esta postura, señalan que muchas formas de arte en un principio fueron menospreciadas e incomprendidas, como las obras de arte de Van Gogh, Picasso o Basquiat.

Por lo general expresan que el mundo cambia constantemente, cambian sus intereses y cambia el arte. La pornografía se ha manifestado a lo largo de la historia a través de tres medios: la literatura, la fotografía y el cine, aunque también se puede expresar a través de otros espacios, como el cómic, la pintura y la escultura.
El cine porno, tal como lo conocemos hoy en día, nació con el surgimiento de la fotografía. Años antes de que los Lumiére inventaran el cinematógrafo, Daguerre inventaba el daguerrotipo, haciendo las primeras fotos de desnudos y de parejas en el momento del coito. Incluso, existe una fotografía en Gran Bretaña que data del año 1981 y que muestra a una mujer realizando sexo oral a un hombre, en lo que sería la primera muestra de libertad artística más allá de un simple erotismo. La llegada del séptimo arte, amplió aún más las producciones de pornografía, sobre todo después de la Primera Guerra Mundial.

Los salónes de burlesque, la apertura de países como Holanda y Cánada a los temas sexuales, los primeros esbozos de la ropa interior "provocativa", el cinematógrafo y la postguerra, comenzaron a develar lo que en los años sesenta se conocería como la "revolución sexual". Estados Unidos y Europa comenzaban a experimentar con el celuloide los primeros coitos, felaciones y perversiones sexuales que las imágenes en movimiento podían captar.
Hablar de pornografía, es relatar constantemente su relación con la censura. Mientras organizaciones religiosas, autoridades civiles y ciudadanos "de golpe de pecho" se sintieron con el derecho de etiquetar, mitificar y prohibir lo que el resto de las personas podía o no ver proyectado en las pantallas, nuestros abuelos y padres tenían que conformarse con la típica escena romántica, dónde la pantalla se oscurecía o cortaba la escena cuando los enamorados estaban a punto de darse un beso.

Por fortuna, no todos se sometieron al régimen de censura tan ridículo que imperaba en esos tiempos. Un considerable número de almas caritativas se dedicaban a alimentar el morbo del público por ver películas con sexo explícito. Así, el género se instauró con cortometrajes silentes, que se disfrazaban como películas de arte y que se exhibían en cineclubs llamados "stags".
Fue la instauración casi clandestina de estos stags, lo que provocó que México, hambriento de la nueva tecnología y los alcances de la imaginación en plena época postrevolucionaria, sea considerado como el precursor de la pornografía en latinoamérica. El fin de los primeros cortos pornos mexicanos, era el de ofender e irritar a la Iglesia Católica, institución asociada con la clase terrateniente y pudiente a la que algunos grupos revolucionarios combatían en esa época.

Cortometrajes como "Sueños de opio", donde un adicto a la sustancia tiene un surrealista encuentro con la aparición de varias concubinas que satisfacen sus más torcidas perversiones, son el vivo ejemplo de las transgresiones artísticas que el mexicano imponía a la industria cinematográfica mundial.
"Los sueños de Fray Vergazo" es un vivo ejemplo de lo que décadas después sería el lineamiento y biblia de los pornógrafos: close ups, encuadres fijos, tomas cenitales, sobreactuaciones y extrema iluminación. "Amor árabe" y "Mamaita" son un compendio de actos que fueron consideradas como apócrifos en México durante años, presentando en primer plano escenas de lesbianismo, tríos sexuales, eyaculaciones, lluvias doradas y escenas de violaciones entre personas del clero y el pueblo.

El enojo de la Iglesia y del gobierno no se hizo esperar, destinando a las producciones pornográficas a mostrarse en festivales europeos, funciones clandestinas o simplemente, dándolas por perdidas en el país de "no pasa nada".
En los Estados Unidos, la revolución sexual de los años sesenta permitió que casi todos los temas de sexualidad se trataran más abiertamente. En la década de los 70´s, se realizaron una serie de películas que ayudarían a quitar los dogmas que la pornografía cargaba desde sus origenes: entre ellas, la película más taquillera de todos los tiempos a nivel mundial, Garganta Profunda (Deep Throat), iniciando un culto a la actriz Linda Lovelace y comenzando con la producción masiva de materiales de este tipo.

En la década de 1980, con la llegada del video, millones de personas en todo el mundo pudieron ver películas softcore y hardcore en la privacidad de sus hogares. Las estrellas pornográficas como Cicciolina, Rocco Siffredi, Silvia Kristel o el latino Nacho Vidal se hicieron populares y ampliamente conocidas.
Finalmente, con el surgimiento de internet, la industria porno ha alcanzado una expansión aún mucho mayor. México sigue rompiendo fronteras, ya que después de España y Brasil, es el país de habla hispana que más produce material pornográfico a nivel mundial. Así que, citando al Marqués de Sade, "respetemos eternamente el vicio y no combatamos sino la virtud." Punto.

Trailer de 'Inside Deep Throath', +Plus a Diesel 'Porno' Spot:
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