
Uno de los aspectos más criticados del cine hollywoodense siempre ha sido su escasa imaginación para maquinar historias originales, interesantes y trascendentes. Son contados los guionistas que plasman personajes frescos en las pantallas dentro de narraciones impactantes o que mínimo, se alejan de todas sus hermanas películas.
La fiebre de secuelas, remakes, tributos y adaptaciones de clásicos, de cualquier género, ad infinitum, hacen tedioso el ritual de ver una película en la sala, perdiendo la capacidad de sorprendernos.
En los últimos años, esta sequía literaria (recordemos que ya no son guionistas, sino escritores de cine) toma “prestada” historias propias de las de series de televisión de antaño, videojuegos, historietas, juguetes (¡!) y por supuesto, de los libros.
No hablemos sólo de adaptaciones cinematográficas de pequeñas novelas que nadie conoce o los bestsellers de cajón (King, Clayton, Crichton, etc), si no de trasladar verdaderos clásicos de la literatura a un lenguaje cinemático es un viaje que pocos terminan decentemente.
Ahora, introducirse en el peligroso terreno de adaptar una novela de García Márquez, puede ser una tarea titánica, por demás peligrosa. Recordemos simplemente Edipo Alcalde o El coronel no tiene quién le escriba y su paso sin pena ni gloria por los cines mundiales.
El director Mike Newell- Harry Potter y el cáliz de fuego, Donnie Brasco- se aventura en El amor en los tiempos del cólera, acompañado de un perfecto cuadro de actores, en su mayoría latinos y encabezados pro el siempre espléndido Javier Bardem, a transportar uno de los libros más conocidos de la literatura hispanoamericana. Lo mejor de todo, y que da tranquilidad a la puesta en escena: cuenta con la bendición del mismísimo Gabo, siempre renuente a que adapten sus obras a la pantalla.
Sin haber leído el libro aún- por lo que me limitaré a escribir acerca del filme-, puedo decir que la película deja un muy buen sabor de boca, además de estar muy bien contada, por lo menos desde el punto de vista cinematográfico. Las escenas provocan emoción contenida, incitan a sonreír en lugar de llorar.
Bardem, uno de los mejores actores de su generación y la sensación actual del séptimo arte, interpreta a uno de los personajes más entrañables del cine moderno. El es Florentino Ariza, el eterno enamorado que, después de hacer una promesa de amor, mantiene su palabra por más de 50 años, hasta que su amada Fermina Daza (la belleza italiana Giovanna Mezzogiorno) se queda viuda y el la vuelve a corteja.
Esperar más de medio siglo para que una mujer te ame puede resultar mucho tiempo, pero luchar tres años para conseguir los derechos de una de las mejores obras de la literatura moderna no lo es tanto. Respaldado por el guionista Ronal Hardwoon, ganador del Oscar por El Pianista, Newell ha sido tan fiel a la obra de Márquez, que el colombiano dijo en su momento que el problema de adaptar la vida amorosa de Florentino era que la producción se estaba apegando demasiado a la verdad, lo que de inició, significaba que iban pro buen camino.
Durante los años de separación entre el soñador Florentino y la reprimida Fermina, el joven trata de buscar entre las piernas de cientos de mujeres el romance perdido, incluso, dentro de una época en la que el cólera se encontraba haciendo sus estragos en la vida de las personas.
Pero quizá, el perfeccionismo con el que es tratada la cinta, en el mejor de los casos, podría resultar una historia de pasión desmedida que ignora idiomas y fronteras; y en el peor, una panorámica turística con aliento a telenovela de época. Eso lo juzgará el espectador. O bien, podría pasarle lo que a
Lo cierto es que, a pesar de ser una adaptación, el filme merece ser visto como lo que es; una historia de amor, en un lenguaje de imágenes en movimiento. Un tributo al mismo Gabo, que, me imagino, no decepcionará a los amantes de la novela…tanto.
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