La partida de un ser querido es suficiente para recordar los logros que realizó en vida. Así de sencillo. Pero más allá de la tristeza, la muerte no nos roba a los seres amados. Al contrario, nos los guarda e inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y en algunos casos, indefinidamente. Este es el pensamiento que ocupa el corazón de varias personas en el mundo entero en estos momentos.Sin exagerar, me incluyo en esa larga lista de fanáticos que lloran la partida de Michael Joseph Jackson, mejor conocido como el “Rey del Pop, rock & soul”. Y más allá de recordar, vanagloriar, agradecer y enaltecer sus logros musicales, humanitarios y de baile, es justo recordar el paso de este ídolo por el séptimo arte.
Un dicho común en el mundo del espectáculo es que la estrellas musicales siempre quieren triunfar en el cine, y viceversa. A Michael Jackson le bastaba ser el Rey del Pop. Su reinado era tan extenso y poderoso, que sus incursiones en el séptimo arte fueron escasas pero suficientes para sentar, como fue su costumbre, varios precedentes e innovaciones como pocos lo han logrado.
A diferencia de The Beatles, Elvis Presley, Frank Sinatra, Madonna, Bono , David Bowie y otras leyendas de la música, MJ participó muy poco en la pantalla grande. Quizás su única actuación como tal fue en la vapuleada por la crítica y público en su época pero cinta de culto hoy en día, “The Wiz” (1978), un remake musical de “El Mago de Oz” exclusivamente actuada por afroamericanos, en donde hizo el papel del Espantapájaros junto a Diana Ross, su mentora, como Dorothy y dirigidos por el maestro Sidney Lumet.
La historia, una adaptación libre de su homónima en Broadway, mezclaba música soul y R&B con escenografías estilizadas en una versión fantástica de New York, en específico del Harlem.
Producida por Motown y Universal Pictures, la cinta incluía un reparto de famosos actores y cantantes afroamericanos de la época como Nipsey Rusell, Ted Ross, Mabel King, Lena Horne y Richard Pryor, con guión de Joel Schumacher, letra y música de Charlie Smalls y Luther Vandross, todos supervisados por Quincy Jones. Sin embargo, y con todos estos elementos, el filme fue un fracaso en taquilla y la crítica tan feroz con “The Wiz”, que quizás por eso fue que el joven Jackson decidiera canalizar su amor al cine por otro caminos: el cortometraje y el videoclip.
Casi una década después, legaba a las pantallas mundiales una película como ninguna otra: “Moonwalker” (1988), una fantasía visual que no era otra cosa más que una sucesión de cortos sobre la vida del cantante hasta esa época, videoclips extensos y una historia de ciencia ficción ideada por él mismo, con Joe Pesci como eterno villano.
El compositor de música para cine Bruce Broughton, autor de parte de la música de "Moonwalker" junto a Jackson, opinó que el cantante había decidido evitar el cine."Si se tiene en cuenta la energía de su música, sus canciones y el esfuerzo físico, ése es un trabajo de tiempo completo. Como dos o tres hombres en uno", dijo Broughton. "Para gastar tanta energía, probablemente pensaba que su creatividad quedaba satisfecha con la música". Y así lo hizo durante toda su vida, sintiéndose libre en el escenario, peor también exhausto por su perfeccionismo y devoción por entretener a su público.
"Un tipo con tanto carisma y talento tal vez hubiera triunfado en el cine si hubiese hallado el vehículo adecuado", dijo el historiador del cine Leonard Maltin. "El reto consistía en crear el vehículo cinematográfico ideal para él". El infantilismo de su cara, su eterno capullo de “niño perdido” de Peter Pan y su voz al hablar, hubieran limitado los papeles a su alcance, pero su deslumbrante teatralidad podrían haber pasado al cine si alguno hubiera sabido cómo emplear bien esas dotes. Michael lo sabía, y decidió que el cortometraje sería su escaparate para volcar toda su creatividad narrativa que se mezclaba íntimamente con la cinematografía.
Después de Moonwalker, considerada hoy en día como una cinta de culto difícil de conseguir por su excentrismo, animación en stop motion y archivos documental, Jackson trabajó con algunos de los grandes cineastas de Hollywood: John Landis en los videos "Thriller" y “Black and White”, Spike Lee en “They don´t care about us”, Francis Ford Coppolla en “Capitán EO”, Mark Romanek en “Scream”, John Singleton en “Remember the time”, David Fincher en “Who is it”, Stan Winston en “Ghosts”, Steven Spielberg en “Liberian Girl” y Martin Scorsese en el video "Bad". Cabe destacar que su presencia escénica causó una fuerte impresión a Scorsese.
"Me maravilló su dominio absoluto del movimiento por un lado y la música por el otro", dijo Scorsese acerca de su trabajo en "Bad". "Cada paso era absolutamente preciso y fluido al mismo tiempo. Era mercurio en movimiento". Otro grande, Francis Ford Coppola, dirigió a Jackson en "Captain EO", una aventura de ciencia ficción producida por George Lucas para los parques Disney.
A esta larga lista de talentosos directores, se suman sus amigos Eddie Murphy, John Travolta, Elizabeth Taylor, Marlon Brando, Macaulay Culkin, Richard Dreyfuss, Vincent Price, Will Smith y Chris Rock como sólo una pequeña muestra de los famosos con quién compartió escena en sus videos.
A la par de sus videos, MJ apareció en un papel breve en "Hombres de negro II" y en la comedia de bajo presupuesto "Miss Cast Away" (2004), de Eric Roberts. Cabe destacar una de sus actuaciones más memorables en un episodio de "Los Simpson", en el que fue la voz de un hombre robusto en un manicomio que cree que es Michael Jackson.
Pero estos no fueron los únicos vínculos de Jackson con el séptimo arte. Michael dirigió varios de sus videos destacando “Blood on the dance floor”, guionizó “Moonwalker”, hizo la música de “Free Willy”, redactó el storybook de “E.T. The extraterestial” por el que ganó un Grammy y fue productor, co-guionista y co-director del mediometraje “Ghosts”, exhibido y premiado en Cannes.
En resumen, Michael Jackson y el cine siempre mantuvieron una relación especial y aparte de todas las demás estrellas. Desde tributos en cintas como “Rush Hour”, “Back to the Future” y “Zoolander”, hasta sus innovaciones técnicas al séptimo arte como el uso de la claymation y el morphing; desde su amistad con Marlon Brando hasta sus comparaciones con Fred Astaire.
Algo queda claro, y eso es que un hombre tan solitario y celoso de su vida privada como Jackson tal vez se hubiera sentido incómodo en manos de directivos de estudios y cineastas durante meses o expuesto a la dureza de la crítica y las luces de los estrenos hollywoodenses, lo que, ojo, no impidió que se erigiera como un pionero y entretenedor. Sencillo: MTV y VH1 no existirían si no fuera por él.
En voz de Jackson: “Siempre quise innovar, ser pionero en todo. En cine, quería contar mi música en pequeñas películas, historias compactas que hicieran que la gente se maravillara con los bailes, la canción y siguiera una historia.” Y vaya que lo logró. Al final, la muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida. Y Michael hizo precisamente eso en cada uno de los corazones que tocó. Descansa en Paz “Rey del Pop”.
Dos grandes... Fred Astaire y Michael Jackson (+Plus 'This is It' Trailer):







No hay comentarios:
Publicar un comentario