lunes, 5 de octubre de 2009

INSPIRACIÓN, MAGIA Y REALIDAD


La fiebre navideña se vive en todos lados, en cada esquina y en cada calle del mundo. Esto, si nos olvidamos un poco de las guerras, la hambruna y el odio humano. Un mes entero para profesar lo que en el año no fuimos posibles ni siguiera de nombrar; un te quiero, celebrar con los amigos, abrazar a la familia, cenar con la pareja, creer, tener fe, amar. ¿Cliché? Puede ser. Pero la vida está llena de clichés, al igual que el cine.


Lo mejor en este caso, es que el cliché que al parecer todavía mueve algo en los sentimientos del ser humano, es el cliché del amor. Y también en esto, el cine logra recuperar el poder del amor de vez en cuando con excelentes filmes e historias. Si a esto se fusiona la misma pasión que engendra la época de Navidad, la formula puede ser muchas veces desastrosa (“Navidad de locura”, “Navidad de familia”, “La joya de la Familia”, y un largo etcétera), o en muy contados casos, un verdadero recordatorio de lo que significa esa palabra de cuatro letras: Amor.

La escena inicial es un buen experimento, así como el diálogo que la acompaña: en la enorme sala de arribo del aeropuerto inglés de Heathrow, miles de personas reciben a sus seres queridos que vuelven de algún viaje. El narrador (la insuperable voz de Hugh Grant) de esta historia habla de amor, de la falacia enorme que asegura que vivimos en un mundo de odio, egoísmo y traición.

Puede que no siempre sea algo digno de las noticias, pero ahí está... Ninguna de las llamadas desde los aviones de las Torres Gemelas fue de odio o de venganza. Fueron mensajes de amor”. Y es cierto. Sin mucho esfuerzo, podemos ver que el amor todavía sigue latente en los humanos.

Este ejemplo, sirve como punto de partida para una extraordinaria historia coral en la que la época decembrina, las fiestas, el amor en todas sus vertientes y el humor inglés se juntan para crear una verdadera obra de arte, de esas que hay que ver de vez en vez para olvidarnos del stress y la desilusión humana.

Una de las virtudes de “Realmente amor”, del director Richard Curtis, es la presentación de un extraordinario grupo de actores capaz de ser la envidia de cualquier otro director. Con un elenco tan grande, las historias que se presentan en pantalla son varias, con diversas intensidades, pero con la misma finalidad.

Una avejentada estrella de rock (Bill Nighty), intenta recuperar su estatus de estrella con una versión navideña de una exitosa balada y ver el amor respetuoso que tiene hacia su agente; el recién electo Primer Ministro de Gran Bretaña (Hugh Grant), se enamora de su atractiva asistente, Natalie, una chica de clase media-baja; un escritor de novelas románticas (Colin Firth), termina enamorado de su mucama portuguesa; el recién enviudado personaje de Liam Neeson sigue sintiendo un gran amor por su difunta esposa, al tiempo que tiene que lidiar con el incipiente y tierno romance entre su hijastro y una chica del colegio.

También están la hermana del Primer Ministro y su esposo con quien las cosas van funcionando a duras penas después de varios años de matrimonio; Juliet (Keira Knightley), quien se acaba de casar sin sospechar que el mejor amigo de su esposo está enamorado de ella desde hace mucho de una forma dolorosa; una chica que está enamorada desde siempre de uno de sus compañeros de trabajo; una pareja de “stunts” de películas porno y su muy peculiar amor; y un joven inglés que cree que encontrará el amor en Estados Unidos .


Así las cosas y con estas historias, la enorme sorpresa del filme radica precisamente en eso. Casi todos los relatos tienen un toque de frescura que no se puede encontrar tan fácilmente en una comedia romántica gringa. Si bien varias de las historias pueden cargar con un futuro similar, el tratamiento de cada una sorprende. Mientras unas toman el eje casi por completo de la historia (la del Primer Ministro, la pareja de esposo o el escritor de Colin Firth), otras son más sencillas pero dotadas de la misma intensidad y trabajo que no importa cuanto tiempo duraron en pantalla.

Esto no se hubiera logrado quizás en una cinta norteamericana. El director y los actores, así como el guión y la música, tienen una excelente química, una chispa y una experiencia inigualable. La sacarosa que avienta la película es mucho más que respetable y disfrutable, y el cliché enorme que toma prestado de la época decembrina (la historia transcurre durante 5 semanas antes de Navidad) queda como anillo al dedo en esta historia británica, cargada de un humos tan sutil como disfrutable que sólo los ingleses saben imprimir en su cinematografía.


Una de esas cintas que nos recuperan los pensamientos positivos y la fe en que el humano no solo sirve para destruir a sus similares, si no que puede crear y demostrar cariño. Ya sea amor en silencio, amor por el trabajo, amor sin edades, sin clases sociales, amor extraño o amor por las etiquetas que nos imponemos. Amor por la familia, la pareja, los amigos. Lealtad, comunicación, confianza, y un sin número de sentimientos por momentos perdidos se imprimen en esta cinta.

Quizás es muy cursi para algunos y no sea la mejor cinta romántica de la historia. Puede ser. En mi personal punto de vista, estoy seguro de dos cosas: en definitiva, es una de las cintas de romance mejor hechas en los últimos años, mejor narradas y lo mejor de todo, con corazón; y puedo casi apostar que después de verla, uno termina con una sonrisa en la boca y un sentimiento de que la vida en efecto, puede ser mejor.

Romántica, mágica, azucarada. Al más puro estilo de clásicos como “¡Qué bello es vivir!” (la reseña navideña del año pasado), “Realmente amor” es una cinta especialmente diseñada para los que aún creen en la bondad humana, en las relaciones personales, en que el mundo puede ser mejor. En el amor.

No apta para los amargados con la vida y el mejor regalo de Navidad para a quién queremos y decir con esta cinta un enorme “Mi vida, te amo” sin temor a ser cursis. Una excelente fábula acerca de lo que, realmente, nos rodea por todos lados: el amor. No se arrepentirán. Felices fiestas.


Trailer +Plus 'Christmas Scene':




No hay comentarios:

Publicar un comentario