¿Han intentado alguna vez quitarle el sonido a una película? ¿Dejar solo los diálogos? Es una experiencia totalmente interesante y desalentadora. Una cinta, sin su soundtrack, es como una narración sin su ambientación o una pintura sin colores. La magia musical que acompaña una trepidante pelea en la cima de una montaña Inca o un duelo en el espacio con sables láser, hace que la trama se sienta más cercana más convincente y muchas veces, más incrustada en la memoria colectiva. Todos amamos y hemos escuchado alguna vez las sencillas notas que acompañan nuestros miedos en el mar al sentir que hay un tiburón cerca de nosotros; el terror de una Cortina de regadera rasgada por cuchillos afilados; el telefoneo a casa de un extraterrestre; o, en la experiencia más reciente y fresca, los avatares de un niño pobre (“slumdog” o “perro callejero” en español) por encontrar el amor de su vida y de paso, desafiar al destino ganando 20 millones de rupias en el camino.

Con una secuencia- tributo a su “Trainspotting”, pero ubicado en los barrios más pobres de Mumbai y protagonizada por varios pequeños, Boyle nos introduce a un mundo crudo e hiperrealista que sirve al personaje principal como anecdotario para lo que le depara en la vida.
“O saya”, canción nominada al Oscar, de A.R. Rahman, sirve como puente musical en esta introducción que, con cámara digital en mano, nos indica el camino que deberá seguir la historia: una serie de flashbacks perfectamente actuados y orquestados, situaciones límite y con una carga de suspenso y crítica social muy sutil, un poco de comedia involuntaria y sobre todo, una empatía con los personajes pocas veces experimentada en cine.

Sin arruinarles la trama, “Slumdog Millionaire” rodada íntegramente en 
El guionista Simon Beaufoy (escritor de la joyita “Full Monty”) escribió Slumdog Millionaire tomando como base la novela "Q and A" de Vikas Swarup Para afinar el guión, Beaufoy hizo tres viajes de investigación en
De acuerdo con Beaufoy, su objetivo para el guión era "conseguir que el espectador sienta esta enorme cantidad de diversión, risas, charlas y sentido de comunidad que uno encuentra en estos suburbios. Lo que percibes en un lugar así es esta masa de energía". Boyle supo traducir esta energía a través de las imágenes que vemos en pantalla.
Enteramente grabada en formato digital, con cámara en mano, actores desconocidos y primerizos (adultos) y niños de la calle reales, sin permiso total del gobierno de

Al final, la cinta no deja a nadie insatisfecho, Es un homenaje completo a
Nunca antes la música inspiraba tanto para realizar esa añorada búsqueda de la felicidad. A lo que nos queda una incógnita. ¿Qué hacemos para alcanzarla? A) La esperamos sin hacer mucho al respecto; B) Trabajamos por ella; C) Hacemos trampa; D) Lo dejamos al destino.
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