
La palabra “spoiler” proviene del inglés “spoil” cuyo significado es estropearse o echar a perder. En pocas palabras, se podría decir que significa “aguafiestas”. En términos fílmicos, se anuncia que en un texto habrá spoilers, es decir, se hablará libremente de una historia o película en particular, la cual, probablemente no ha sido vista por muchas personas, dando así la opción de seguir leyendo y encontrar revelaciones e incluso teorías de la trama, o bien, mejor esperarse a ver el producto citado y después revisitar el texto referente. Para acabar pronto, quienes no hayan visto en su totalidad la quinta temporada de Lost, en especial el final, mejor véanlo antes y después lean esta columna.

Para aquellos “perdidos” que no sepan qué es Lost o de qué va la historia, se trata de un programa de televisión que narra las aventuras de un grupo de supervivientes a un accidente aéreo ocurrido en una misteriosa isla del Océano Pacífico. Un concepto aparentemente sencillo, desarrollado por J.J. Abrams, Damon Lindelof y Jeffrey Lieber. Un recorrido rápido: la seri está formada en su mayor parte por episodios de 41 o 42 minutos que suelen combinar la acción de la cinta con flashbacks (y después, flashforwards) relativos a alguno de los personajes.

La trama tiene claramente una estructura de aventuras: las primeras tres temporadas entretejen una historia de tensión ascendente hacía un clímax “falso” de la vuelta de seis personajes, los Oceanic Six, a tierra firme, dejando en la isla a los demás supervivientes y otros personajes de variada relevancia.
En este momento, y para la cuarta temporada, comenzó a bajar la intensidad de la aventura, mas no de los misterios y la narrativa, la cual aumentó de sobremanera al empezar a develar el verdadero sentido de todo (si es que esto significa algo). Viajes en el tiempo, variables y constantes después, es en esta quinta temporada cuando el terreno se prepara para el verdadero gran final (o por lo menos, el que uno cree que se avecina): la guerra –anunciada por Charles Widmore- entre los seguidores de Jacob y las fuerzas del “mal” por el dominio de la isla.

A los pies de una enorme estatua de la que parece ser Tueris, la diosa egipcia de la fertilidad, de color blanco, aparece el tan mentado Jacob, y vestido de negro, el que parece ser su enemigo (recordatorio al juego de Backgammon de Locke), el cual revela que planea matarlo y por una razón no lo logra, a lo que añada que tarde o temprano encontrará un atajo (loophole). Lo que remite a los minutos anteriores a la culminación del capitulo, en donde un “revivido” Locke intenta matar a Jacob, mientras este le dice que si finalmente había encontrado su punto de escape, su atajo.
Hasta aquí las cosas, las interrogantes se suman a la enorme lista: ¿quién es el hombre de negro? ¿el galeón que se muestra en la primera escena, es el “Roca Negra”? ¿Quizás en este navío viene Ricardus alías Richard? Más importante aún, ¿por qué Jacob escogió a los losties para ser llevados a la isla? ¿Acaso los buscó por que ellos generaron en 1977 el incidente, volaron la estatua y condenaron a la isla a morir debido a que, sin la protección de Teuris las mujeres dejaron de procrear (paradójico resulta que Juliet haya causado este incidente ya que fue llevada en un inicio para resolver los problemas de procreación)? ¿Qué demonios sucede con la isla? ¿Quiénes están a punto de llegar? ¿Quiénes son los buenos y quiénes los malos?

Pero, al hacer checklist de todas las preguntas uno sólo se queda con la necesidad de saber más, y en especial, de tomara partido como personajes omniscientes, voyeuristas de alguno de los, ahora, bandos marcados de la historia: el bien contra el mal. ¿Quién está con quién? Acaso, ahora muerto Jacob, ¿será Jack Shepard (pastos en inglés) el líder de los de color blanco, de los buenos? Esto refuerza el liderazgo del hombre de negro, ahora un supuesto Locke como el líder de los malos.

Esta ambivalencia de los personajes y la muestra de que no hay extremos, es algo que engancha, además de la historia y su tratamiento, al espectador. Es el corazón de la serie misma. Una gama de personajes que, en toda la serie, demuestran no ser ni tan buenos, ni tan malos, al grado de que la traición, la venganza, la ira y la impotencia surgen en todos y cada uno de ellos. Personajes que coexisten por un ¿propósito? ¿un destino? O simplemente todo es un ardid del hombre de negro para crear su “guerra” en contra de Jacob y mantener o ¿destruir la isla? Habrá que esperar poco más de 250 días para ver a qué va todo esto.
Esto es Lost. Quizás más que reseña, estas líneas parezcan suposiciones y expresiones de un sentir personal a pocas horas de haber vivido el último capítulo de la saga, que, en la mejor tradición, te deja pensando por días, te hace sudar las manos y te deja perplejo (por no decir una palabra similar). Quizás les interesó en demasía el ver la serie, ver de qué van estás preguntas y quizás compren o renten la misma. O quizás se quedaron más “perdidos” y con muchas más interrogantes, en suspenso.
Pero eso es lo magia de Lost: desesperarte con un sonoro “what the f**k?” por cada vuelta de tuerca que presenta y no dejarte ir, añorando saber de qué va todo y qué pasará con nuestros losties. Eso, si hacen memoria, pocas series lo han provocado en una audiencia mundial. ¿O me equivoco? Como sea, creo que seguiré con miles de preguntas durante varios meses más. He encontrado mi constante ¿Cuál es mi variable?
Trailer:

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