lunes, 5 de octubre de 2009

DE LOS SUPERSABIOS A LOS SUPERADOS

Es cierto que el cine mexicano cada día va subiendo más y más en la escala de calidad cinematográfica que el séptimo arte requiere para no morir y poder trascender. El éxito de los compatriotas es visible, así como el mar de galardones y los resultados en taquilla. Pero si algo no a logrado el cine mexicano, es el alejarse de la visión que tenemos de él: lo consideramos como un género.


Al momento de decidir qué película veremos en el cine, siempre escogemos una que se adecúe a nuestros gustos o nuestro estado de ánimo, ya sea una comedia, un filme de acción, un thriller policíaco o bien, "una mexicana". Este stigma tan grande de ver al cine nacional como un género, es el mayor problema con el que cuenta la industria para identificarse con el público. Jamás decimos "no quiero ver a Ben Stiller, quiero ver la comedia de Sariñana", o bien, escoger entre una peli de terror hecha en México y una secuela más de Saw (Wan, 2000).



Y no es que no existan películas de género en el país: ahí está el éxito de Km. 31 (¿terror?), Cansada de Besar Sapos (comedia) o Una película de Huevos (animación). El problema es la dudosa calidad de las producciones, que pretenden jugar con una satisfacción simplista en el espectador sin proponer, sin ir más allá tanto en técnica como en contenido. Pero regresando a las alabanzas, la lucha se esta haciendo, por lo menos en el campo de la animación.


México lucha por conseguir un lugar quizá no en el mundo de la animación, pero si en el gusto de los pequeños del hogar. La leyenda de la Nahuala (Arnaiz, 2007) es la mejor prueba de que se puede escoger entre una película animada nacional y una extranjera. Además de que la historia incentiva a los niños a conocer más sobre sus costumbres y tradiciones, desarollándose por completo en el Día de Muertos.



Ubicado en Puebla de los Ángeles en 1807, el filme cuenta la historia de Leo San Juan, un inseguro niño que se la pasa atormentado por su hermano mayor, quién gusta de contarle historias de fantasmas y espectros. Dentro de estas historias está la Leyenda de la Nahuala, según la cual, una vieja casona abandonada se encuentra poseída por el espíritu de una malvada bruja, quien espera el alma de un niño inocente para resucitar y obtener poder absoluto.


Si bien la animación al tratarse de dos dimensiones se siente rústica, uno de los puntos fuertes de la película radica precisamente en este apartado. Acostumbrados a la mejora tridimensional que nos ofrece el país del norte cada año, la Nahuala cuenta con lo que carecen sus competidoras: alma. Es increíble escuchar reir a pequeños y grandes con las ocurrencias de un alebrije con voz de Rafael Inclán, ver bailar a las calacas al ritmo del "Médico Brujo" del "Loco" Valdéz o enamorarse de Finado y Moribunda, dos calaveritas de azúcar que sirven de patiños en la historia.



Más allá de criticar la técnica, debemos agradecer el rescate que la película hace del México que todos los niños deberían conocer y que pierden entre tanto halloween. Hora y media suficiente para confiar de nueva cuenta en aquel viaje utópico que significó la primera película animada en México, Los Supersabios (Badín, 1978), iniciando una era en el cine nacional que hasta el día de hoy comienza a ver la luz. Una decena de personajes que nos harán reír, recordar y amar; el talento de voces mejor cuidado en una película de este tipo y la mejor opción en cartelera para la familia.


Al final de la función, después de conocer a la Nahuala, a Xóchitl y a un remedo cómico de Don Quijote, me queda una sola idea en la mente: ésta será la primera película animada que le proyectaré a mis hijos en un futuro. Una película animada hecha en México.



Trailer:


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