lunes, 5 de octubre de 2009

CINEMA DENTATA


Si algo emociona del séptimo arte a un cinéfilo de hueso colorado es, sin lugar a dudas, las joyitas escondidas en los anaqueles del videoclub o, en el mejor de los casos, en la inmensa red que es Internet: listas para pedirlas a domicilio o comprarlas en algún país lejano como Japón o Austria.


Películas que, de entrada, jamás pisarán la pantalla grande de un cine en México y muchas otras partes del mundo. Filmes que, por su temática, su estructura, sus personajes o su empaque en general, no serían del gusto del cinéfilo común y mucho menos, de los críticos y religiosos. Joyas de la máquina de sueños que no son otra cosa más que la forma más extraña de ver al mundo, de representarlo y de mover a la audiencia como ninguna otra peli lo haya hecho jamás. Propositivas, diferentes, alejadas de los cánones del cine comercial, bizarras y a su vez, fascinantes.



Si volteamos al pasado, cada época se llenó de este tipo de cintas undergorund, prohibidas y que sólo un cine de mala muerte a medianoche se dedicaba a proyectarlas especialmente para los mismos dos o tres “frikis" come-cintas. La década de los 60 se vanaglorio con “Bloodfest” y “El topo”; la época setentera vivió el choque de genios transgresores como John Waters y su “Pink Flamingos” y David Lynch en su “Eraserhead”; los 80 vivirían el desparpajo de “Meet the Feebles” de Peter Jackson y “Killer Klowns from Outer Space” de Stephen Chiodo; mientras que los 90 no se quedaría atrás con delicias del tipo “Hedwig and the Angry inch” de John Cameron Mitchell y la bizarra “Jesús Christ Vampiro Hunter” del canadiense Lee Demarbre.


La lista es enorme y el nuevo milenio no podía quedarse atrás. El 2007 nos ofrece la película en cuestión: “Teeth”, de Mitchell Lichtenstein. Quizás, una de las obras más fuertes, divertidas, transgresoras y provocativas de los últimos años.



A medio camino entre la comedia adolescente, el género de terror tipo B, y el cine gore, “Teeth” ofrece una curiosa visión sobre la inocencia mezclada con una malaleche feminista de antología.

La historia (por más bizarra que parezca), va así: una chica, Dawn, con voluntad de preservar su virginidad a como de lugar, vive, en carne propia y más allá de sus convicciones, un deseo que se convierte en una cuestión de necesidad. El deseo adolescente. Todo se complica cuando, en la pérdida de esa inocencia comienza a ser víctima del machismo y las hormonas de sus compañeros varones de escuela.


Lo anterior, hasta que descubre el don con el cual ha sido bendecida: dentro de su vagina tiene unos filosos dientes que son un arma implacable contra cualquier intruso. La “Vagina dentata” de las leyendas urbanas llevada al absurdo cinematográfico que impide que el espectador deje de ver la pantalla por un segundo.

La inteligencia del director cinematográfico nos ofrece algo más que escenas gore de miembros (literal) mutilados y comedia involuntaria y despliega un poco de historia popular. La “vagina dentata” aparece en mitos de varias culturas. El mito expresa la amenaza que el coito expone al hombre que, aunque empieza triunfante, siempre acaba cabizbajo.

Este fenómeno se ha convertido en una atractiva imagen para muchos artistas y escritores, particularmente entre las obras de surrealismo o psicoanalismo. Aunque el mito se relaciona con el miedo a la castración, no tiene nada que ver con Sigmund Freud, a quien se le atribuye erróneamente. Para Freud, la vagina significa miedo a la castración, porque el niño joven supone que la mujer empezó teniendo un pene que ahora está atrofiado. La vagina, entonces, es el resultado de la castración, no la causa.

¿Interesante? Naveguen un poco por la wikipedia y se sorprenderán aún más. El mito se ha popularizado en los últimos años gracias a la misma “Teeth”, la obra anime “Wicked City” y la novela de Carlos Fuentes “Cristóbal nonato”, las cuales contienen personajes femeninos con esta particularidad dentona. De hecho, si teclean la página www.matthewhunt.com, podrán encontrar la sección dedicada al “C-world” con una extensa información sobre los mitos que siempre han rodeado a la vagina.

Pero más allá del furor que puede causar un tema en específico tratado en una película, “Teeth” muestra varios miedos que aquejan al mundo actual; la violación como arma de guerra, el machismo de ciertos sectores mundiales y la incapacidad de la mujer de defenderse ante sus captores. En este sentido, cualquier cinéfila o espectadora, feminista o no, podría ver la película como una liberación del género y un grito de protesta ante lo denigrante que sigue siendo el ser humano con los feminicidios alrededor del orbe.

¿Cuándo llegará a México esta cinta? Es difícil decirlo. Lo cierto es que, si de películas diferentes se refiere, no hay mejor opción que darse una vuelta al mercado del Chopo en el DF, o bien, para los más clavados, siempre existe la compra de cintas por Internet. Las fronteras del séptimo arte van más allá, mucho más, que Zach Efron, “Transformers” o Disney.


Hay que buscar, hay que disfrutar, hay que entender, recrear y analizar. No de forma clavada, como muchos de nosotros, si no de forma vivencial: me gusta, no me gusta. No hay más. Estar abiertos a ver todo tipo de cine, así como todo tipo de música. Sólo así, quizás por unos momentos, podamos entender y formar nuestra opinión sobre las vejaciones de la guerra, los derechos de los transexuales, los feminicidios en África y Ciudad Juárez, la inseguridad, las grandes corporaciones hambrientas de dinero y, de paso, entretenernos un buen rato en la comodidad de nuestro hogar o una sala de cine. Palomitas en mano. Mente abierta. Sensaciones a 24 cuadro por segundo. Ustedes deciden.


Trailer:


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