lunes, 5 de octubre de 2009

APOCALIPSIS JUVENIL


Reflexión. Enseñanza. ¿Es posible que estas dos palabras se vinculen directamente con el séptimo arte? Totalmente de acuerdo. El cine, además de entretener, ha dedicado esfuerzos (sobre todo en su faceta más independiente) para llegar no sólo al corazón del espectador, si no también a su mente. Remover sus pensamientos de tal forma que las imágenes que ve plasmadas en la pantalla se transformen en un realidad y permita comentar por varios días la cinta en cuestión. “Mover al mundo”, dirían varios enamorados sobre la tarea del cine.


Los mensajes, las metáforas, las reflexiones, siempre han existido en todo tipo de películas y géneros. Incluso, de artes. Las novelas literarias enganchan no sólo por su historia, ficticia o no, sino también por lo que nos aporta como lectores y nos hace meditar como seres humanos.


La música, una escultura, una pintura e incluso la danza, son demandas artísticas del particular punto de vista del creador en cuestión. Puede ser un movimiento (el cubismo), un contenido (un mural sobre el socialismo, por ejemplo), una melodía (los corridos), o, principalmente, una película, lo que nos haga observar el mundo de una manera diferente y replantearnos hacía dónde vamos, quiénes somos y qué sucede con nosotros.



Ejemplos muchos. Obras de arte, con las manos se cuentan. La joya: “El señor de las moscas”, de Harry Hook, basada en el libro homónimo de William Holding, en donde un grupo de niños aprende a “convivir” en un ambiente inhóspito a base de violencia y crueldad. En esta línea, y transformándose en un “señor de las moscas” de las nuevas generaciones, más violento, reacio y trasgresor, llega desde el lejano oriente una adaptación de la novela escrita por Koushun Takami, la fantástica “Battle Royal”, dirigida pro el no tan normal Kinji Fukasaku.

La sinopsis, una de las más originales jamás contadas, puede parecer fatalista, pero no dista mucho de nuestra realidad. El inicio de la película relata perfectamente lo que estamos a punto de enfrentar: “en el amanecer de un nuevo milenio, el país está al borde del colapso. El desempleo alcanza ya el 15% y millones de personas vagan sin empleo. La violencia en la escuela está descontrolada y adolescentes rebeldes protagonizan boicots masivos. El gobierno contraataca con Battle Royale”.


Cada año, una clase de estudiantes es escogida al azar mediante una lotería controlada, para que se enfrente, en una isla abandonada, a un cruel juego de supervivencia. Esto, para disminuir los índices de violencia juvenil en las escuelas y el país. Las reglas del juego son simples: 1) El juego dura tres días; 2) Cada jugador empieza con provisiones, agua y un “arma”; 3) Si sobrevive más de un jugador, todos morirán; 4) No hay escapatoria.

Así, comienza una vorágine de pensamientos filosóficos aderezados con imágenes violentas y tintes de cine gore. Mientras unos sectores del público se escandalizan por la airada condena que propone el film, otros se desbordan de alabanzas considerándola una obra maestra. Una cinta que de entrada, o la amas, o la odias. No sabemos muy bien si Fukasaku pretendía hacernos reír de incredulidad ante lo absurdo (por momentos) de la historia que propone o bien estremecernos con sus terribles planteamientos.

Casi en automático, la película presenta las imágenes que nos acompañarán en el relato. Tras una bizarra explicación de los que es Battle Royale otorgada por el maestro Takeshi Kittano, cada adolescente recibe una bolsa con provisiones mínimas para sobrevivir tres días en la isla, además de un "arma" para su defensa. Las armas son distintas en cada alumno.

Mientras que algunos les tocan armas de verdad como pistolas, navajas, metralletas, a otros les toca utensilios inútiles como un bumerang, unos guantes de boxeo o una percha. En algunos casos, en vez de un arma, el estudiante recibe una herramienta como un GPS que detecta a otros estudiantes, un chaleco antibalas o cianuro para envenenar. Además, en su cuello, llevan amarrado una especie de collar electrónico que les hará estallar si no siguen las reglas, es decir, si intentan huir o si al cabo del periodo establecido queda más de un superviviente.

A lo largo del film veremos cómo los diferentes protagonistas reaccionan a la situación y cómo, uno tras otro van cayendo muertos. Con los antecedentes de violencia juvenil, era de esperarase que los jóvenes se decidieran a matar a sus compañeros de clase que más odian en el momento de que se les entrega una arma. Pero el lobo no es siempre como lo pintan.

Entre los jóvenes surgen actitudes de protección, se generan alianzas para escapar de allí con vida, otros se suicidan antes que tener que competir con sus compañeros. Pero, como es obvio en nuestra naturaleza humana, siempre existe un rarito de la clase que, presa de la paranoia, pierde el control, o el malvado sin escrúpulos que se lo pasa de los más divertido ejecutando a los compañeros que se cruza en su camino.


Con estos antecedentes, la idea más importante que subyace en la película (y en la novela), hace que, como espectadores de semejante masacre, nos planteemos las siguientes preguntas: ¿Por qué la muerte, la violencia, la destrucción nos entretiene? ¿Qué haríamos en una situación similar, con nuestros compañeros de clase? Y, finalmente, ¿Por qué, en definitiva, nos gusta esta película? Reflexiones que nos invadirán por mucho tiempo, incluso, mucho después de haber visto la película. “Battle Royale” contiene bastante pensamientos filosóficos, ya que pertenece al género de novela distópica.

“Battle Royale" es, en resumidas cuentas, una película divertida, exótica, bizarra, transgresora y reflexiva a su manera, además de macabramente atractiva. La cuestión indirecta es si todo el mundo, cinéfilo o no, va a ser capaz de valorar su doble vertiente, sus reflexiones, o si en definitiva todo se queda en un simple “esta chida por que todos se hacen cachitos entre sí…se me antoja hacerle lo mismo a Juanito o a Pedrito”, que, ojo, no deja de ser verdad.

La verdad es que la cinta invita al espectador a concientizar sobre su verdadera naturaleza, sus miedos y sus pasiones. No se trata sólo de una hueca diversión especialmente orquestada para el disfrute de estómagos cinéfilos curtidos a base de vísceras y sangre –público Disney, absténgase–. Pone en duda nuestro futuro como sociedad, somos animales, como planeta. Un mundo en donde la atrocidad del ser le gana a la mente pensante.

Un momento… ¿Eso no es lo que se vive en las guerras civiles, secuestros y ejecutados que día a día salen en las noticias? ¿La violencia por la violencia? Quizás no estamos alejados de participar en un “Battle Royale”, de todas formas como vamos, es cuestión de tiempo para que una esposa desesperada, vejada con golpes por su marido, agarre una tijeras y le corte el miembro. Ejem…eso ya sucedió. ¿Entienden la idea, no?


Trailer:

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