jueves, 21 de enero de 2010

MONSTRUOSA NAVIDAD


El día de hoy, esta columna cumple con su tercera recomendación navideña en lo que lleva de vida y si bien las otras cintas antes reseñadas eluden al amor (‘Love Actually’) y la belleza de la vida (‘It´s a Wonderful Life’), no se ha escarbado demasiado en aquellas festividades decembrinas que se salen de los cánones sacarinos, de arbolitos decorados y villancicos melosos. Así es, no a todos les gusta la navidad, y para esos roñosos lectores que sólo ven en esta época una excusa para el consumismo y la hipocresía desmesurada, he aquí algunos recuerdos ochentenos y de otros tiempos en donde Santa y la nieve esconden mucha mala leche.

Para una temporada en donde todo es felicidad y aplausos a la vida al máximo, no existe una mejor contraparte que aquel clásico del Dr. Seuss ‘How The Grinch stole Christmas’, en donde un horrendo hombrecillo verde y gordo engloba un odio desmesurado por estas fiestas, haciéndole la vida de cuadritos a los felices Quién, eternos enamorados de las guirnaldas y las lucecitas de colores. En esta historia, Dr. Seuss crea al villano de villanos, más cruel y huraño que el mismísimo Scrooge de Dickens (recomiendo ‘Navidad con los Muppets’; grande Michael Caine).

Gracias a esta cinta, el apodo de ‘Grinch’ ha sido la piedra que deben cargar varios amigos y familiares molestos que critican hasta la saciedad la Navidad pero que al final, muy en el donde de sus pobres corazones, saben que no hay nada más revitalizante que un abrazo o un beso majo del muérdago. ¿O me equivoco?

A la par de esta mala leche, y para no dejar de lado la mencionada obra de Charles Dickens, un Scrooge recargado, corregido, aumentado e hijo de su progenitora, es el encarnado por Hill Murria en la cinta de 1988, ‘Scrooged’. En ella, Frank Xavier Cross es un empresario sin escrúpulos, mujeriego y bebedor que trata a todos con la punta del pie y escupe sobre ellos mentadas e insultos entintados con un odio jarocho hacia las esferitas y los renos de la temporada. Aquel deberá de aprender el verdadero valor de estas fiestas (otra vez) con la visita de tres fantasmas chocarreros que representan su pasado, su presente y su futuro.

Esta cinta, dirigida por Richard Donner, significa uno de los títulos más aplaudidos de Murria a la par de ‘Ghostbusters’ y ‘Groundhog Day’, además de ser un clásico anti-navideño y una de las mejores cintas de comedia de los ochenta.

Pero una Navidad del asco también puede surgir por vivir el peor momento en un tiempo y lugar equivocados. O por lo menos eso lo tienen presente John McClane y Kevin McCallister. El primero, un policía rebelde, mal hablado e intransigente tratará de reconciliarse con su mujer (a punto del divorcio) por lo que decide visitarla en la cena decembrina de la compañía de esta. Todo podría haber salido perfecto y la historia iniciar y acabar con un final feliz, de no ser por la intromisión de un grupo de terroristas rusos dispuestos a acribillar a todos los invitados si no cumplen con sus demandas.

McClane (Bruce Willis) tendrá que hacerse cargo de la desafortunada solución el sólo, descalzo, un poco crudo y sin la certeza de que saldrá vivo de la situación; aunque los rusos crean que este cuídate es ‘Duro de matar’. La historia es por todos conocida, tanto, que el buen McClane tubo que reafirmar su odio a la Navidad al vivir la del siguiente año tratando de rescatar de nuevo a su ex mujer de las garras de un grupo de terroristas (de nuevo) pero que en lugar de un edificio, toman por las malas un aeropuerto. Con razón para la tercera parte, su esposa prefirió dejarlo al ver la mala suerte que se cargaba el maridito.

Esa lección de soledad en esta temporada, la reafirma con el mismo estrés (casi), pero con más desparpajo y diversión, el joven Kevin McCallister, en una de las cintas que nos tenemos que recetar cada año por el Cine Permanencia ¿Voluntaria? del Canal 5. Y es que Navidad para mí, desde que tengo uso de razón, no es la misma sin Macaulay Culkin y la entrañable e hipervista duología de ‘Home Alone’. Una suerte de John McClane de 9 años que se las tiene que arreglar solito para impedir que dos terroristas, perdón, ladrones, desmantelen su casa en ausencia de sus irresponsables padres.

Chris Columbus, gran director de chamacos (ahí está Harry Potter) supo como mezclar una historia original con la melcocha Navideña y entregarla a las grandes masas como un producto que se consumiría de 1990 pal’ real y que, le pese a quien le pase, aún sigue siendo un deleite observar el domingo antes de Navidad en la tele.

Ahora bien, deben saber que el rojo en estas fechas no sólo significan bastones de dulce o el rechoncho traje de Santa Claus; al contrario, el cine nos ha enseñado que el verdadero significado de este color es y será siempre la sangre. Esta hemoglobínica sustancia ha teñido a la pureza blanca de la nieve en más ocasiones de las que uno cree, siendo las más interesantes y recordadas las aventuras monstruosas de los ‘Gremlins’ y el hacha gigante en ‘Black Xmas’.

Esta última se adjudicó una enorme polémica en el remoto 1974 (y originó un mediano remake en 2006) por mostrar a Papa Noel como un desquiciado asesino que en lugar de repartir regalos reparte decapitaciones a las familias enteras que esperan la llegada de su trineo y la esperanza de conocer al regordete personaje. Recomendable y altamente viscosa para aquellos que gustan del vino tinto.

El broche de oro de esta sección se lo lleva la monster-movie más entrañable, divertida, loca y recordaba por los fans cinéfilos de varias partes del mundo. En lo personal ‘Gremlins’ dignifica para un servidor una razón especial para amar al cine, un homenaje a los seriales de monstruos del cine de antaño y el odio-amor más palpable para esta época.

Un animalito oriental llamado mogwai es el encargado de llevar destrucción y caos a un pueblo de postal gringa llamado Kingstonfalls. Nunca antes el mejor regalo para el intercambio había sido justo aquel que nadie te regalaría, sobre todo, si tu memoria te falla y no puedes recordar las tres reglas de supervivencia para tener tu Gizmo personal.

En orden, otras delicias para estas fechas: ‘Bad Santa’, transgresora, escatológica y sexosa comedia navideña con Billy Bob Thornton; Tim Burton y sus ‘A Nigthmare before Christmas’ y ‘Batman Returns’ mostrando el lado oscuro que quizás debería tener Diciembre; ‘Traiding Places’, una cinta muy pero muy chabacana y cínica en donde Dan Aykroyd y Eddie Murphy intercambian papeles; y ‘The Ref’ en donde Kevin Spacey y Judy Davis prefieren asistir a terapia de pareja con un ladrón que celebrar la Cena de Navidad.

Al final, y con todas estas memorias cinematográficas, el mensaje termina siendo el mismo y quizás, el más sincero de estas fechas; el amor es quien vence al final. Aunque en el camino se atraviesen monstruos caníbales, fantasmas chocarreros, asesinos seriales, Papá Noeles libidinosos, terroristas, delincuentes o acalabazas vivientes. Si esto se supera, qué va un par de familiares incómodos o intercambios innecesarios con gente que ni aprecias. Felices fiestas y que tengan una ¿blanca? Navidad.

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