jueves, 21 de enero de 2010

EXPERIENCIA EXTRASENSORIAL


El día de hoy ha pasado una semana desde que viví una experiencia diferente en el cine; cerca de cuatro días desde que la volví a sentir en una segunda revisión. Lo único que piensa mi mente y mi alma cinéfila, musicóloga y clavada, es el enorme impacto que tuvo en mi un documental, que más que una cinta de este género, es un filme inclasificable ya que se aleja de la formalidad y estructura documental, la relatividad de la ficción e incluso, del fanatismo de los musicales.

Estamos hablando de una vivencia más allá de todo lo antes presentado en una sala de cine, pasando incluso por el “Shine a Light” de los Rolling Stones, “U23D”, o “No direction Home” de Bob Dylan. Escasa de entrevistas, olvidada de la estructura y ni siquiera, ajustada a un canon de “intentemos” hacer vibrar a la masa. Ese “intento” no existe, sólo la acción, el personaje y su música. Su vibra, su amor, así: A-M-O-R.

Michael Jackson es y seguirá siendo para toda la vida hasta el último minuto de existencia de este mundo el Rey del Pop, le pese a quien le pese. Ya en este mismo espacio hemos hablado de su paso por el cine, discreto pero significativo, y su impacto en la música a lo largo de tres décadas, su revolución en la industria de los videoclips y su trascendencia como músico, cantante y bailarín.

Pero quizás la parte más fascinante de este artista sea su capacidad como máximo entretenedor, su corazón altruista, su humanidad impecable y el impacto sobre los seres humanos que lo rodearon y vibraron con la única esperanza de encontrarle una razón a sus vidas a través de la inspiración que emanaba MJ.

Alejado de la polémica, exento de moralismos, vanaglorios o ganas de explotación (bueno, quizás tiene un poco de esto), “This is it”, es la prueba fílmica de la valía humana de Michael, humilde como ningún otro y ordenado y estoico como muchos menos. Nadie como el podía regañar a una persona de la persona más polite y culminar su punto de vista, a cada minuto, con un “God bless you” o un “I love you”. Probablemente muchos quisieran (mos) ser tratados de forma tan profesional por nuestros superiores.

Ni siquiera terminaba la secuencia de los textos introductorios, menos de tres minutos de iniciada la proyección, la sala a reventar y la gente aplaudiendo, y uno no podría contener la emoción de lo que comenzaba a aparecer en pantalla. Una sucesión de testimonios de gente cercana al Rey y el significado del mismo en sus vidas; el sueño acariciado que MJ quería compartir con el mundo entero, arrancaba para dar miramientos a lo que desde ya, se considera el espectáculo musical más impactante jamás realizado.

Al ritmo de “Wanna be starting something”, MJ hace gala de una voz impecable, unos pasos de baile de ensueño y la personalidad irrompible que resulta difícil comparar con el “supuesto” semblante demacrado y de cansancio que tenía días después, a horas antes de su muerte. Y es que eso, el ver sus últimos momentos sobre un escenarios, a escasas dos semanas anteriores a su fallecimiento, lo que más impacta. Creo que, en lo personal, hasta este momento comienzo a digerir la noticia de su muerte.

Y de nuevo, esto sólo se siente a los 10 minutos de iniciado el filme. Lo demás, una secuencia tras otra de la relación de MJ con técnicos, bailarines, cantantes y músicos involucrados en su último show, resulta emocionante e interesante de ver, sobre todo cuando estas escenas se enmarcan con la sonrisa de Jackson y su capacidad enorme de manejar un espectáculo tan grande, conocer su música a la perfección y saber lo que destellaría al público.

Se observa estoico, profesional, todo un ‘gentleman’ en el escenario, pero sobre todo, un ser humano inigualable; definitivamente, como lo dice el póster promocional de la cinta, es conocer al hombre que nunca logramos conocer, lo que nunca se vio en los medios masivos y la única faceta que, de haberse visto antes, probablemente no hubiera acabado con el artista.

A la mitad del metraje, la emoción inunda hasta a aquel que no es fanático de MJ. Lo constatan las dos ocasiones que he visto la misma. Sala a reventar, hombres y mujeres de todas las edades, ancianos, niños, estratos sociales, coreando y aplaudiendo cada una de las canciones del artista como si de un concierto exclusivo y privado se tratase. Una experiencia, que en mis 24 años de vida observando cine jamás había vivido con ese ‘thrill’. Vamos, aplaudir en una cinta, jamás me había sucedido.

Se trata de una excelente oportunidad para los ajenos y reacios al cantante de descubrir algo nuevo y si, vibrar con su música; la mejor opción para el fanático para reafirmar su valía como artista y ver lo perfecto de su obra, de su arte; y una válvula de escape para el cinéfilo promedio y/o clavado, para sentir experiencias nuevas que difícilmente dos horas de pura música pueden provocar.

Las lágrimas se derraman en las mejillas de varias personas entre el público, incluso y por mucho, en las mías. ¿La cinta? Excelsa. El trabajo de edición es profesional, como pocos, extenso y de lo mejor de la cinta (mínimo tiene nominación); la dirección es inteligente en términos de mercadotecnia y de captar los mejores momentos de los ensayos; el ritmo y el tiempo, parecen mantequilla con la música de MJ.

Lo demás, alejado de lo convencional, incluso la clara diferencia entre tomas de cámara digital, cinematográficas y caseras se agradece, ya que le dan un aire de realidad en el que, en voz de tres personas diferentes, se siente como “si Michael cantará a metros de ti”.

La idea de que “esto es todo” para Michael, jamás pudo estar alejada de la realidad. Más bien, este es sólo el inicio de una larga vida en la mente y corazones de miles y de seguir trascendiendo en los libros de historia. Larga vida al Rey del Pop y sobre todo, gracias Michael por hacernos vibrar como nadie lo ha hecho, por el ser humano y por la máxima enseñanza que debería ser un mantra para todo el planeta; si queremos hacer del mundo un lugar feliz, sólo hay que mirarnos en el espejo y comenzar a cambiar con uno mismo… Dios, ya la quiero volver a ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario