Un año más terminó hace unas semanas y con el, el cierre de nominaciones de varios prestigiados premios a lo mejor de la industria fílmica y televisiva, principalmente gringa. Oficialmente, la temporada de premios arranca a mediados de enero con los Globos de Oro y se alarga hasta el día de los Oscares. Todas las ceremonias que se viven en este periodo (Directores, Actores, Guionistas, Stunts) cargan a sus espaldas una marcada tendencia norteamericana y se alejan de la seriedad y calidad de imponentes gigantes como Cannes, Berlín y Venecia.Pero lo importante o fuera de lugar de las premiaciones en Estados Unidos es la oportunidad de ver a las caras conocidas que consumimos cada año y encontrar algunas sorpresas entre las casi tres horas de duración de cada evento. Esta ocasión y arrancando con la ‘fashion awards season’ de 2010, pudimos presenciar (en la tele) la ceremonia número 67 de los Globos de Oro, quien premia lo más destacado en televisión y cine de un mismo jalón.
Esta fusión entre los dos medios, hace más rico el evento, ya que no sólo nos quedamos con el peinado ridículo de Julia Roberts o la sobrada confianza de James Cameron; también podemos observar el flirteo entre Hugh Laurie y Jennifer Morrison y lo bien quién se lleva la banda de ‘Mad Men’. Todo, conducido por un ácido y crítico comediante inglés llamado Ricky Gervais. Por muchos atacado por su desparpajo a la hora de atacar a otras personas, pero una agradable compañía que guía al espectador por las regularidades aburridas de cualquier premiación.
Enfocándonos en los apartados de cine, esta ocasión las sorpresas y derrotados estuvieron a la hora del día, con algunas sorpresas de por medio y sólo dos galardones justificados y obligados de por lo menos seis que ya se sentían ‘cantaditos’. Por primera vez, ningún número musical adorno la velada por lo que el método de premio tras premio se vio acelerado para los casi 30 premios que dan en la noche.
‘Up’, sin competidoras fuertes, se fue a casa con dos galardones bien planteados, como el de mejor Música original de la mano de Michael Giacchino, dándole al clavo en uno de los scores más entrañables de los últimos años que igual engloba aventura que tristeza; el otro premio ‘de cajón’ para ‘Up’ fue el de Mejor película animada, ovacionado por todos los presentes y dejando huella indeleble de que Pixar es y seguirá siendo el Rey Midas del cine animado, sin competencia mínima.
Los apartados de actuación, en total 6, se manejaron entre lo aplaudido y lo ya sabido. Robert Downey Jr. engalanó el estrado con su porte y carisma y el mejor discurso de la noche al ganar como Mejo actor de comedia o musical por su ‘renovado’ ‘Sherlock Holmes’ en la película homónima. Sin duda, un premio merecido para alguien que por doceava vez, resurge de las cenizas al olimpo hollywoodesco.
Queda claro (una vez más) que Meryl Streep es la mamá de todas las actrices al contabilizar 23 nominaciones y siete estatuillas ganadas en los Globos; esta ocasión, nominada por partida doble como Mejor actriz de comedia o musical, demostró que ser una chef obsesionada con al cocina en ‘Julie y Julia’ es menos ‘complicated’ que interpretar a una cincuentona dividida entre dos amores igual de maduritos.
Las ternas de drama hicieron de Mo’nique la sorpresa grata de la noche al abrir el certamen con su premio a Mejor actriz de reparto en una película por su papel en la polémica y destrozadora cinta ‘Precious: based on the novel Push, by Sapphire’, una seria candidata para los Oscares en donde una jovencita afroamericana pasada de peso tiene que sufrir con cumplir sus sueños y el odio de un mundo que la ataca por todos lados. Sublime.
Los premios más reverenciados de la noche (anexos al de Michael C. Hall por ‘Dexter’ y el honorífico al tite Scorsese) fueron el de Mejor actor de reparto y el de Mejor actor de drama. El primero, sin competencia alguna y superior a los ganadores de mínimo, la última década, fue a dar a las manos de Christoph Waltz, el coronel Hans Landa de ‘Inglorious Basterds’, un personaje memorable y que de lleno se encuentra en la historia del cine en el top 5 de íconos fílmicos. Merecidísimo.
El segundo premio, el segundo más prestigiado de la noche, fue a parar a la figura de Jeff Bridges, excelente histrión, camaleónico, feroz y atrevido por ‘Corazón rebelde’ en uno de esos papeles que enamoran al público y la crítica como un ex cantante de country alcohólico y avejentado, que se dedica a vivir de glorias pasadas y un odio por la vida desmedido. En definitiva, ya se lo merecía.
Finalmente, Sandra Bullock puso la sorpresa de la noche al ganar su Globo por la cinta biográfica ‘The Blind Side’, ambientada en el mundo del futbol americano de la época de los ochentas. Un reto actoral y un ‘comeback’ obligado de la estrella más poderosa y ‘atractiva’ para la taquilla de la actualidad.
Las sorpresas y desilusiones llegaron en las ternas de Mejor Directo, Mejor Película dramática y Mejor película de comedia o musical. Las primeras dos, destronando a la que es LA mejor cinta del año, los Bastardos de Tarantino y a su máximo creador, se impuso James Cameron y su ‘Avatar’, con los máximos galardones de la premiación.
Si bien ‘Avatar’ es una obra maestra, la historia es mínima en comparación a la originalidad del guión de ‘Inglorious…’, premio que también fue arrebatado a Tarantino por ‘Up in the air’. Sin duda, la desilusión se presentó en la sala al ganar la obviedad ante la maestría y la muestra de una verdadera, única y pura obra maestra ¿Seguirán la misma tendencia los Oscares?
El broche de premios, se cerro con la sorpresa más grande de la noche al ganar ‘The Hangover’ o ‘¿Qué pasó ayer?’ como Mejor película de comedia. Una artimaña arriesgada sin duda, al tirar en la lona a la independiente y por mucho de mejor calidad ‘500 días con ella’. Entre burla, pastelazo, sorpresa y condescendencia, la banda de Las Vegas recibió un premio que ni ellos mismos pensaban en recibir.
Es importante recalcar la valía de los Globos para las próximas ceremonias de esta temporada, ya que estos marcan la pauta para ver por dónde llegarán los trancazos de oro y bronce, los favoritos y los que posiblemente, ya tengan el camino limpio y seguro para el sobrevalorado Oscar.
Sólo queda decir que en verdad se le de valor a quien valor tiene y se merece. Por favor, que cerremos el año apapachando a Tarantino como se merece. Por cierto, los Oscares los podremos checar el 7 de marzo en vivo desde Los Ángeles.





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