
¿Alguna vez se han preguntado por qué Hollywood pareciera que no tiene cerebro? No digo que no sea conciente de sus actos y sus cualidades, a lo que me refiero es que, al parecer, en los últimos años la industria cinematográfica más grande del mundo parece que ha entrado en un estado comatoso en donde las ideas no más no fluyen; en un tipo de escafandra que no permite volar a la mariposa (¿qué tal Shnabel?). Y ejemplos hay varios.
Esta ocasión, haremos énfasis en los paquetes fílmicos que el vecino del norte nos prepara al 2x1. Cintas que ¿extrañamente? Se parecen en su forma, estética, anécdotas, actores, historia o simplemente, por que alguien se quiso agenciar la idea primero. Para muestras, bastan un montón, perdón, botón: los dúos geológicos de “Dante´s Peak” y “Volcano”; las destrucciones masivas de “Armaggedon” y “Deep impact”; el combo biológico de “Godzilla” y “Cloverfield”.
Podría seguir. Lo interesante surge, aquí, cuando las cintas en cuestión resultan ser de manufactura independiente, en donde ninguna “major” pone mano. Si a esto añadimos el hecho de que la historia se basa en un hecho real. Curiosidad de más, si estas cintas son buenas en su tratamiento y mucho mejores en sus pretensiones.
Para los despistados, me refiero a la desconocida (y mucho más independiente) “Jack Ketchum´s, Girl next door” y su sencilla contraparte, “American Crime”. Mientras que una quizás sólo llegue a tocar tierras mexicanas en formato DVD, la otra goza de una humilde corrida por las salas de nuestro país.
La historia real- advertida desde el inicio de ambos filmes-, por su crueldad y sadismo, pareciera salida de una mente retorcida del tipo Haneke o Kounnen.
Con tratamientos completamente diferentes, puntos de vistas opuestos pero con la misma esencia, la dupla de filmes relata la cruel e impactante historia de Gertrude Baniszewski, una ama de casa con seis hijos que mantuvo encerrada a una adolescente, Sylvia Likens- que había sido confiada a su cuidado- en un sótano durante la década de los 60, en forma de secuestro, torturándola cruel y despiadadamente (a forma de “castigo” por actos que jamás cometió), teniendo sus actos consecuencias letales.
Pero la locura- y la anécdota- de Baniszewski no termina ahí. Ésta hace que sus propios hijos (niños de entre 6 y 17 años) y otros chicos del barrio, agredan físicamente a Sylvia, practicándole todo tipo de humillaciones, vejaciones y mutilaciones.
La narración de “Girl´s next…” parte de la adaptación de la célebre novela de Jack Ketchum, que a su vez relataba los hechos ocurridos en un pueblo perdido en Indiana, en el lejano 1965. Si bien, de las dos películas, esta es la más difícil de criticar, desmenuzar y sobre todo recomendar. No me malinterpreten: es una excelente película, superior a su símil fílmico. Lo difícil de recomendarla, es que no se trata de una cinta para todo público. Si bien su director, Gregory Wilson, consigue no ser tan explícito en sus imágenes, si logra perturbar al espectador. Tanto, que el mismísimo Stephen King dijo en su momento acerca de la cinta: “es la primera película americana realmente espeluznante que he visto desde 'Henry: retrato de un asesino serial”. Y vaya que lo es.
“La chica de al lado” toma como personaje principal a un niño, testigo de las vejaciones y violaciones que vivía Sylvia en casa de su captora. Sin poder decir nada a sus padres o alguien más del vecindario (simplemente no le creían, y los que sí, preferían quedarse callados), el chico vive en una enorme burbuja en la que “lo malo es bueno”, inculcada por Baniszweski. Ella, una viuda de 37 años pero que aparentaba más de 50, amoral y sociópata, se le presenta al espectador como una madre variopinta que poco a poco saca sus propios demonios entre tanto chaval influenciado por el poder que ejercían ante una indefensa Sylvia.
Durante tres meses, los niños la torturan y violan hasta la muerte, en el que es el caso de violencia física más cruento en la memoria gringa. En papel, querido lector, puede sonar terrible, quizás irreal. Ahora, imagíneselo transportado a la realidad de un suburbio norteamericano, con una fotografía bien lograda, un soundtrack emotivo y actuaciones bien logradas. No se detiene en su grafismo violento, mejor prefiere jugar con la mente del espectador. Un verdadero pedazo de infierno hecho celuloide.
Por otro lado, y resumiendo un poco, “American Crime” cuenta la historia a partir del juicio realizado a Baniszweski, a base de flashbacks. Con mucha más sutileza, pero con mejor ritmo que su antecedente- la cinta de Wilson se torna lenta la mayor parte de su duración-, Tommy O'Haver, el director, logra poner en pantalla a dos de las mejores actrices de sus respectivas generaciones: una magnifica Ellen Page (“Juno”, “Hard Candy”) en el papel de la inocente Sylvia y una soberbia, catedrática y terrorífica Catherine Keener en los huesos de Baniszweski. Esto, en su conjunto, hacen más accesible la historia al espectador. Quizás por esto, “American crime” sí ha sido estrenada en nuestro país-con el original título de “El encierro”.
Es difícil decidir cuál de las dos vale la pena. Lo mejor es llevar a cabo la tarea de saborear ambos filmes, aunque después se corra el riesgo de que sus imágenes ronden nuestras mentes por mucho tiempo, ya que resulta devastador saber, al final, que lo que acabamos de ver no es ficción, si no una realidad más que pura, cortesía de Estados Unidos.
Mientras que “Girl…” plasma como pocas hasta dónde puede llegar la barbarie humana. “American…” concientiza sobre los terribles actos de Baniszweski y la realidad de que no siempre existen finales felices. Lo que más duele al espectador, es el hecho que no se observa la crueldad de la guerra, sobrados efectos especiales, historias de asesinos seriales, terroristas integristas o sectas demoníacas. Lo más terrorífico (imaginando que sintió King al ver la película), es que se siente real la narración: todos hemos tenido una vecina guapa, unos amigos de infancia que maltrataban animales, conocíamos a una señora “buena onda” o crecimos en un barrio.
Este es el valor y el choque del 2x1 que el cine independiente nos presenta en pleno 2008. Dos cintas diferentes pero necesarias, justo en tiempos en los que la tortura son justificadas por fines políticos y absurdos. Puede que se nos revuelva el estómago viendo tal cantidad de información, pero nos sirve para hacer conciencia de que los mayores depredadores en el mundo, somos nosotros mismos. Sobre todo, si nuestra presa es la hermosa chica de al lado.
Trailers de 'the Girld next door' y "An American Crime':





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